02 octubre 2008

"THE RAVEN" by Edgar Allan Poe

Es un placer para mí poder presentarles a todos ustedes uno de mis poemas narrativos favoritos. Con todos mis respetos Sir Poe, entrecomillo todo el texto:

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En la imagen, Bela Lugosi y El Cuervo (Universal)

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"EL CUERVO" by POE

Una vez, al filo de una lúgubre media noche, mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido, inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia, cabeceando, casi dormido, oyóse de súbito un leve golpe, como si suavemente tocaran, tocaran a la puerta de mi cuarto. “Es —dije musitando— un visitante tocando quedo a la puerta de mi cuarto. Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo de un gélido diciembre; espectros de brasas moribundas reflejadas en el suelo; angustia del deseo del nuevo día; en vano encareciendo a mis libros dieran tregua a mi dolor. Dolor por la pérdida de Leonora, la única, virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada. Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante de la seda de las cortinas rojas llenábame de fantásticos terrores jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie, acallando el latido de mi corazón, vuelvo a repetir: “Es un visitante a la puerta de mi cuarto queriendo entrar. Algún visitante que a deshora a mi cuarto quiere entrar. Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos, y ya sin titubeos: “Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón imploro, mas el caso es que, adormilado cuando vinisteis a tocar quedamente, tan quedo vinisteis a llamar, a llamar a la puerta de mi cuarto, que apenas pude creer que os oía.” Y entonces abrí de par en par la puerta: Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura permanecí largo rato, atónito, temeroso, dudando, soñando sueños que ningún mortal se haya atrevido jamás a soñar. Mas en el silencio insondable la quietud callaba, y la única palabra ahí proferida era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?” Lo pronuncié en un susurro, y el eco lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!” Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda, toda mi alma abrasándose dentro de mí, no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza. “Ciertamente —me dije—, ciertamente algo sucede en la reja de mi ventana. Dejad, pues, que vea lo que sucede allí, y así penetrar pueda en el misterio. Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio, y así penetrar pueda en el misterio.” ¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta, y con suave batir de alas, entró un majestuoso cuervo de los santos días idos. Sin asomos de reverencia, ni un instante quedo; y con aires de gran señor o de gran dama fue a posarse en el busto de Palas, sobre el dintel de mi puerta. Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano cambió mis tristes fantasías en una sonrisa con el grave y severo decoro del aspecto de que se revestía. “Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—, no serás un cobarde, hórrido cuervo vetusto y amenazador. Evadido de la ribera nocturna. ¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!” Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado pudiera hablar tan claramente; aunque poco significaba su respuesta. Poco pertinente era. Pues no podemos sino concordar en que ningún ser humano ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro posado sobre el dintel de su puerta, pájaro o bestia, posado en el busto esculpido de Palas en el dintel de su puerta con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto. las palabras pronunció, como virtiendo su alma sólo en esas palabras. Nada más dijo entonces; no movió ni una pluma. Y entonces yo me dije, apenas murmurando: “Otros amigos se han ido antes; mañana él también me dejará, como me abandonaron mis esperanzas.” Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio tan idóneas palabras, “sin duda —pensé—, sin duda lo que dice es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido de un amo infortunado a quien desastre impío persiguió, acosó sin dar tregua hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido, hasta que las endechas de su esperanza llevaron sólo esa carga melancólica de ‘Nunca, nunca más’.”

Mas el Cuervo arrancó todavía de mis tristes fantasías una sonrisa; acerqué un mullido asiento frente al pájaro, el busto y la puerta; y entonces, hundiéndome en el terciopelo, empecé a enlazar una fantasía con otra, pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño, lo que este torvo, desgarbado, hórrido, flaco y ominoso pájaro de antaño quería decir granzando: “Nunca más.”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra, frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos, quemaban hasta el fondo de mi pecho. Esto y más, sentado, adivinaba, con la cabeza reclinada en el aterciopelado forro del cojín acariciado por la luz de la lámpara; en el forro de terciopelo violeta acariciado por la luz de la lámpara ¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire se tornaba más denso, perfumado por invisible incensario mecido por serafines cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado. “¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido, por estos ángeles te ha otorgado una tregua, tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora! ¡Apura, oh, apura este dulce nepente y olvida a tu ausente Leonora!” Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica! ¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio enviado por el Tentador, o arrojado por la tempestad a este refugio desolado e impávido, a esta desértica tierra encantada, a este hogar hechizado por el horror! Profeta, dime, en verdad te lo imploro, ¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad? ¡Dime, dime, te imploro!” Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica! ¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio! ¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas, ese Dios que adoramos tú y yo, dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén tendrá en sus brazos a una santa doncella llamada por los ángeles Leonora, tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen llamada por los ángeles Leonora!” Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso. ¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica. No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira que profirió tu espíritu! Deja mi soledad intacta. Abandona el busto del dintel de mi puerta. Aparta tu pico de mi corazón y tu figura del dintel de mi puerta. Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo. Aún sigue posado, aún sigue posado en el pálido busto de Palas. en el dintel de la puerta de mi cuarto. Y sus ojos tienen la apariencia de los de un demonio que está soñando. Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama tiende en el suelo su sombra. Y mi alma, del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo, no podrá liberarse. ¡Nunca más!

22 septiembre 2008

VIVA EL POP

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Pues sí señores, que viva el pop, y especialmente www.vivaelpop.com. Esta página es una de las visitas obligadas para aquel que le interese un poco el panorama de la música underground que se mueve en nuestro país. Es la página web que más se preocupa por la situacón y el bienestar de los artistas con menos posibilidad de sonar en una radio desbordada por grupos que son pan para hoy y hambre para mañana. Hacía mucho tiempo que queria mencionarles en esta página y hoy ha sido el día elegido. Su director, Manolo Crespo me ha hecho un regalo hoy que bien se merece esta reseña.



En la web de vivaelpop podréis encontrar toda la información sobre conciertos, actuaciones, exposiciones y demás del panorama musical que más nos gusta, y en su tienda (que funciona fenomenal) los mejores y más interesantes discos que, por desgracia, son bastante difíciles de conseguir.

Gracias Manolo por poner los caligramas que con tanta admiración hice a nuestra adorada Roberta Marrero.

Larga vida y prosperidad a vivaelpop.com



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21 septiembre 2008

"LOS GIRASOLES CIEGOS"

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Anoche, tras darle unas cuantas vueltas al asunto, decidí ir a los cines que hay al lado de casa. Son unos cines en los que aun yendo indeciso, siempre habrá una película que podrás ver, pues no proyectan mamarrachadas. Este cine está dividido en dos: hay unas salas en un lado de la calle, y otras salas en frente. Para mi sorpresa, cuando llegué había una cola tremenda, pero todo el mundo iba a ver la misma: "Vicky Cristina Barcelona", ya con el título la película tira para atrás. No suelo entrar a películas en las que sospecho que la sala puede estar llena, ni me interesaba tampoco el filme en cuestión. Llevaba claro desde casa la película que quería visionar: "Los girasoles ciegos" de José Luis Cuerda.



Muchos podréis pensar que es una película más sobre la guerra civil, que si va buscando la lágrima fácil, que si bla, bla, bla. Me da igual. Creo que es absolutamente necesario que no se pierda la memoria histórica, y en mi opinión, me parece muy bien que se hagan películas de este tipo. Así todo lo que pasó años atrás puede quedar registrado para las generaciones venideras y por supuesto para la juventud de hoy en día, que me da a mí que están un poco pegados en este y otros el temas.

Pues eso, la película es una delícia, me sorprendió gratamente otra vez el Cuerda y destaco la interpretación de Maribel Verdú, que por fin ha vuelto a encontrar su sitio, más que merecido, en el cine. La película es muy sencilla, pero está perfectamente narrada, cuidada y cerrada. Desde aquí, la recomiendo a todo el que lea estas letras.

Un diez para José Luis Cuerda y el tristemente desaparecido Azcona.

Les dejo el trailer:




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08 septiembre 2008

"EVOCO" o PARA ALGUNOS... "REJITO"

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"Como cortezas, de esas que te ahogan, y me acuerdo de ti."




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06 septiembre 2008

AVE ... POMODORO !

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El resto del viaje fue muy bien, como era de esperar, aunque todo más relajado y disfrutando de las posibilidades de una ciudad fantástica.

Hay que decir que en Roma se come estupendamente. Eso es algo que allí no hemos echado de menos, de hecho creo que hemos venido con un par de kilitos de más.


I love POMODORO:


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05 septiembre 2008

AVE ... KEATS !

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Aparte de las obviedades que en Roma te puedes encontrar, uno nunca espera toparse con algo como lo que tuve el placer de visitar en la Plaza de España: El Museo de Keats y Shelley, que no es nada más y nada menos que la casa donde pasó los últimos años de su vida uno de los mayores representante de la literatura romántica inglesa: John Keats.


Yo, en la biblioteca de John Keats.



Por supuesto entro, observo, respiro el aire que desprenden los libros de la colección de Lord Byron, me quedo postrado frente al lecho de muerte del poeta, me traslado al gótico desde la mesa donde escribió su ultima obra y lo que es su epitafio: "Aquí yace el cuerpo de aquel cuyo nombre estuvo escrito en agua", se me va el tiempo en esas cuatro paredes... Rebusco, encuentro un tesoro desconocido de Mary Shelley: "Transformation", el cual estoy deseando beberme. También puedo observar ente los volúmenes un par de obras de Poe; sí aquel de "Never More!":


Un par de volúmenes de Poe en casa de Keats.


Desde el habitáculo donde Keats pasó sus últimos años, y desde su escritorio, se puede observar la muchedumbre que sube y baja la escalinata de la Plaza de España. Desde dentro, parece otra cosa, sólo se ven los cuerpos moverse, sin ruido, parece que está observando el teatrillo desde el espacio, con un gran telescopio, como el telescopio con el que Larry Talbot observaba a su "víctima" en "El hombre lobo". Aparte de la agonía que debiera sufrir nuesto querido poeta, supongo que debió perecer en paz, en calma. La habitación es ínfima, pero confortable y luminosa.


La escalinata desde la habitación


La guardiana me vé tan entusiasmado que me da direcciones para visitar las tumbas de ambos poetas; ¡allí mismo en Roma! Una grata sorpresa y que no puedo evitar contar antes de plasmar unas letras en el papel tan cercano a un manuscrito del mismísimo Oscar Wilde. Así, directamente:




En el libro de invitados


Me encantó dejar la huella de LaMusha & L'artishta reflejada en este sitio... Y, como decía, incluso dentro de la casa me llevé otra grata sorpresa: Un manuscrito de Wilde:



Una vez pagadas las cuentas y llevarme un poco de aire en los pulmones de aquel adorable sitio, trazo las líneas pertinentes en el mapa de la ciudad para, al día siguiente dirigirme a visitar los últimos lechos de los escritores. El cementerio está al lado de la Pirámide (metro Pirámide de la Linea B, para quien vaya). Es un cementerio protestante. Hay familiares visitando a sus difuntos, gente limpiando las tumbas de los más allegados, gatos paseando por los caminos que te llevan a las tumbas y, cómo no, graznidos de cuervos es la banda sonora del lugar. No estoy de broma, es así. es un sitio muy apacible y bello. Hay mausoleos que son unas joyas, otros no tanto. A lo lejos y sentada en un banco veo a una chica con "The Norton Anthology"... Allí está. avanzo cauteloso para no molestar a nadie... me paro enfrente de la tumba de Keats, abro mis oídos y me dejo llevar: la chica está leyendo poemas de Keats al propio Keats! Los pelos se me ponen de punta, es una de las sensaciones más bonitas que he vivido en mi vida.

No puedo irme del lugar sin hacer una foto de lo que mis ojos veían. Lo propio hago en la tumba de shelley, que me produce una pequeña sensación de pena, pues no está bien cuidada.


Tumba de John Keats



Tumba de Percy B. Shelley


Me marcho del lugar con cierto acongojamiento, pero con una paz interior indescriptible.


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01 septiembre 2008

AVE ... CESAR !

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La semana pasada tuve que hace de tripas corazón y subir a un avión... No había marcha atrás. Me da mucho miedo la idea de despegar, luego, una vez que estoy en el aire, si todo va bien, hasta me gusta el viaje. Tras el accidente acontecido en Barajas hace un par de Semanas, este miedo se me ha acentuado un poco más, como es lógico, pero fui capaz y conseguí llegar a Roma sin ningun problema.

La primera impresión ha sido muy regular. Aunque a las 5 horas de allí, comprendí que un mundo nuevo por explorar se me venía encima. Nunca hay que olvidar que cuando se viaja, uno está dispuesto a encontrarse con cosas que poco o nada tienen que ver con la vida que normalmente uno hace. Claro, por eso se viaja cuando propósito no es otro sino el placer.

Tardamos tres horas (de reloj) en hacer el recorrido desde el aeropuerto de Roma al hotel en tren. Evidentemente, ha ocurrido algo que no es normal, pero nadie da una explicación. El tren es de los años 80 y va lleno de gente a más no poder, cada uno con su correspondiente maleta, claro. El "Leonardo Express" (así se llama el tren) recorre pocos metros de vía a paso de tortuga, se para cinco minutos en mitad de las vías, vuelve a arrancar y vuelve a parar a los dos minutos... Por unos momentos siento claustrofobia. La gente está hacinada por los pasillos y dentro del tren hace un calor insoportable. Así hasta llegar a la estación de Termini, donde cogemos un taxi que nos lleva al hotel. Ni se nos pasa por la cabeza el coger un metro...

El hotel no me sorprende, es un Ritz muy antiguo anclado en los años 70 que no tiene nada de especial, de hecho nos salió muy bien de precio. Pero no tiene ningún aliciente para poder quedarse un día a disfrutar de él, por lo que nos pasamos toda la semana de un lado para otro y al borde de la parálisis.

Roma es una ciudad impresionante. Cuando uno viaja allí se da cuenta de todo lo que ha tenido que ocurrir en la historia hasta llegar a nuestros días... Todo es una prueba que da crédito a la historia que nos enseñaron en la escuela.

Nos sorprendemos mucho con todo en general.

Lo primero que hacemos al llegar a Roma después de llegar al hotel es explrar la zona más cercana con algún interés histórico. Ante nosotros, La Fontana di Trevo. Un visión espectacular. Aprovechamos el momento para tirar una moneda para que Pili vaya pronto... V, con su permiso, he aquí la muestra:



Ya después de salir de entre esa caterva, y al día siguiente, nos dirigimos al Coliseo entre otras muchas visitas, como al Foro Romano, Palatino, etc... de donde, por cierto, salgo frito. El Coliseo es una visión en toda regla, y más de noche por fuera. Los bares de alredeor están muy bien, y por internet descubrimos uno que se llama "Coming Out", restaurante-bar-pub-café-"discoteca", que como el resto de los sitios para salir en la capital italiana, cierra a las dos de la madrugada... La marcha no nos gusta mucho, es muy diferente a lo que hay en España.

A lo que iba, una vez en el Coliseo y las obligadas fotos, me dispongo a grabar el siguiente video para mi querida amiga M:




No me gusta verme en los videos, no sé por qué, pero lo cuelgo, porque estoy muy contento de poder mandar la energia del la antigüedad a mi más preciado tesoro. Como no estoy muy seguro de si la "roca" ha captado la energía suficiente, vuelvo a hacer el ritual: Golpeo 3 veces (3, la tríada...) y la froto (al estilo Bruja del Oeste), por el rabillo del ojo veo a otros españoles (como no) que están pendientes al ritual, en lugar de mirar la "arena" del recinto.





¡Qué contento estoy! Toda la energía de los romanos (decapitados o no) directa a un rincón de España +++ Una semana más tarde me dice que esto mismo debería haberse hecho en el Vaticano: Me quedo de piedra. Lo siento, no lo hice a propósito aunque no lo creas... De todas maneras sé que t'agrada molt que te lo haya traído, ¿verdad?

Pero sin duda, la sorpresa mayor del día es la que no llevamos con el Panteón, quizás porque no llevamos tantas espectativas puestas en él. Es un sitio muy especial, y a pesar de lo lleno de gente que está conserva el esplendor de lo que en su día tuvo que ser: Toda una delicia para los sentidos.





La visita obligada cuando uno va a Roma es La del Vaticano. Evidentemente, no me interesa nada lo que allí hay en relación a la Iglesia Católica, de hecho me voy a ahorrar los comentarios al respecto, porque no me apetece cabrearme más. El Vaticano encierra muchísimos tesoros que están expuestos a todo el que quiera ir a verlos (imagino que habrá aún más a los que ningún mortal de a pie pueda tener acceso). La catedral de San Pablo, por ejemplo está casi construida en oro toda ella y dentro está una de las esculturas que no hay que perderse: "La Piedad" de Miguel Ángel. La entrada al templo es gratuita, siempre que vayas "adecuadamente vestido"... Lo que no es gratis es el museo del Vaticano ni los cafés que por los alrededores te puedan servir (10,50 euros dos expresos y un agua sin gas de 33 cl, ahí es nada). Dentro del museo nos encontramos con algún que otro cuadro de Dalí, que no esperábamos ver y disfruto muchísimo observando los "claroscuros". Me encantan estas pinturas. Tras ver cientos de obras de arte, el final de la visita es La Capilla Sistina, un espectáculo en toda regla, tanto por las pinturas que allí hay como por los guardias de seguridad, que no paran de dar palmadas para pedir silencio...

Me encuentro también con infinidad de imagineria religiosa interesante, he aquí algunos ejemplos de la iglesia se Santa María del Popolo:





La Bocca della Veritá y la iglesia de Santa Maria in Trastevere completan la jornada. Me encanta este barrio de Roma, el Trastevere, es muy romántico y decadente, así que habrá que volver otro día más despacio para investigar, posiblemente mañana, que será un día más relajado paseando, yendo a tiendas y demás.

(To be continued...)

Fotografías y videos de L'artishta