05 septiembre 2008

AVE ... KEATS !

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Aparte de las obviedades que en Roma te puedes encontrar, uno nunca espera toparse con algo como lo que tuve el placer de visitar en la Plaza de España: El Museo de Keats y Shelley, que no es nada más y nada menos que la casa donde pasó los últimos años de su vida uno de los mayores representante de la literatura romántica inglesa: John Keats.


Yo, en la biblioteca de John Keats.



Por supuesto entro, observo, respiro el aire que desprenden los libros de la colección de Lord Byron, me quedo postrado frente al lecho de muerte del poeta, me traslado al gótico desde la mesa donde escribió su ultima obra y lo que es su epitafio: "Aquí yace el cuerpo de aquel cuyo nombre estuvo escrito en agua", se me va el tiempo en esas cuatro paredes... Rebusco, encuentro un tesoro desconocido de Mary Shelley: "Transformation", el cual estoy deseando beberme. También puedo observar ente los volúmenes un par de obras de Poe; sí aquel de "Never More!":


Un par de volúmenes de Poe en casa de Keats.


Desde el habitáculo donde Keats pasó sus últimos años, y desde su escritorio, se puede observar la muchedumbre que sube y baja la escalinata de la Plaza de España. Desde dentro, parece otra cosa, sólo se ven los cuerpos moverse, sin ruido, parece que está observando el teatrillo desde el espacio, con un gran telescopio, como el telescopio con el que Larry Talbot observaba a su "víctima" en "El hombre lobo". Aparte de la agonía que debiera sufrir nuesto querido poeta, supongo que debió perecer en paz, en calma. La habitación es ínfima, pero confortable y luminosa.


La escalinata desde la habitación


La guardiana me vé tan entusiasmado que me da direcciones para visitar las tumbas de ambos poetas; ¡allí mismo en Roma! Una grata sorpresa y que no puedo evitar contar antes de plasmar unas letras en el papel tan cercano a un manuscrito del mismísimo Oscar Wilde. Así, directamente:




En el libro de invitados


Me encantó dejar la huella de LaMusha & L'artishta reflejada en este sitio... Y, como decía, incluso dentro de la casa me llevé otra grata sorpresa: Un manuscrito de Wilde:



Una vez pagadas las cuentas y llevarme un poco de aire en los pulmones de aquel adorable sitio, trazo las líneas pertinentes en el mapa de la ciudad para, al día siguiente dirigirme a visitar los últimos lechos de los escritores. El cementerio está al lado de la Pirámide (metro Pirámide de la Linea B, para quien vaya). Es un cementerio protestante. Hay familiares visitando a sus difuntos, gente limpiando las tumbas de los más allegados, gatos paseando por los caminos que te llevan a las tumbas y, cómo no, graznidos de cuervos es la banda sonora del lugar. No estoy de broma, es así. es un sitio muy apacible y bello. Hay mausoleos que son unas joyas, otros no tanto. A lo lejos y sentada en un banco veo a una chica con "The Norton Anthology"... Allí está. avanzo cauteloso para no molestar a nadie... me paro enfrente de la tumba de Keats, abro mis oídos y me dejo llevar: la chica está leyendo poemas de Keats al propio Keats! Los pelos se me ponen de punta, es una de las sensaciones más bonitas que he vivido en mi vida.

No puedo irme del lugar sin hacer una foto de lo que mis ojos veían. Lo propio hago en la tumba de shelley, que me produce una pequeña sensación de pena, pues no está bien cuidada.


Tumba de John Keats



Tumba de Percy B. Shelley


Me marcho del lugar con cierto acongojamiento, pero con una paz interior indescriptible.


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1 comentario:

Angel dijo...

Pero bueno, qué gusssto. Tengo que llamarte pero ando de hospitales. YA te contaré.

No hago nada a gusto de tu hermana!!!!